Off Campus
y los hombres escritos por mujeres
Entre el domingo y el lunes pasado vi la serie de Amazon Off Campus. La premisa es esta, un drama universitario que tiene como personajes principales a un jugador de hockey y una estudiante de música que llegan a un trato para ayudarse mutuamente, él necesita pasar un ramo para poder seguir jugando (es el capitán del equipo) y ella quiere impresionar a un chico que le atrae que también es músico, para hacer esto pretenden que están en una relación.
Hay un fenómeno que se ha dado en los últimos años gracias a las redes sociales (porque últimamente todo es gracias a las redes sociales) que son los “hombres escritos por mujeres”, algo que salió principalmente de la literatura y ha sido extendido hacia películas y hasta la vida real. Un hombre escrito por mujeres es el Clark Kent de David Corenswet, Mr. Darcy, Laurie de Mujercitas, Nick Nelson de la serie Heartstopper, un hombre visto desde la mirada femenina, alguien que sabe regular sus emociones, que tiene un crecimiento personal, que pone el placer del otro (o de la otra) por sobre el personal; y algo que las mujeres del internet notaron sobre esta serie en particular son los hombres que la protagonizan y los patrones tóxicos que esperamos ver y que nos sorprendió cuando no los vimos (hablo de un nosotros porque yo también lo esperaba). En este caso el personaje de Garrett Graham, interpretado por Belmont Cameli es un muy buen ejemplo de un hombre escrito por una mujer que busca romper patrones. En el caso específico de la serie, Garrett Graham es un jugador de hockey universitario que tiene un padre abusivo.
La serie la he visto tres veces, no necesariamente porque sea la mejor serie del mundo, pero por lo refrescante que es ver en una pantalla la superación de patrones con los que crecí; que crecí viendo. La primera vez que la vi esperaba en cada momento que algo malo pasara, de hecho por eso me demoré en verla. Cosas específicas que no hacen demasiado sentido si no han visto la serie, pero que me tenían con el corazón en la mano en todo momento. Pensar que en todo momento algo iba a pasar que iba a mandar todo el progreso de los ocho capítulos a la cresta. Justin le iba a robar las partituras a Hannah, apropiándose de su trabajo, no dándole el crédito que se merece, Dean si iba a cumplir con lo que le pidió Allie más de una vez pensé que Garrett le iba a levantar la mano a Hannah por algún malentendido porque en verdad si es como su papá, pensé que el personaje de una de las “puck bunny” (así se llaman las fans del equipo de hockey, ¿problemático? quizás, pero lo voy a dejar pasar) le iba a tratar de hacer la vida imposible a Hannah porque eso es lo que estoy acostumbrada a ver y leer en historias de romance. Pienso en libros como Beautiful Disaster o After (la película porque nunca me leí el libro) hasta The Summer I Turned Pretty o To All the Boys tenía su nivel de toxicidad, quizás no necesariamente en la pareja principal, pero sí entre otros personajes. Esta serie presenta y resuelve estos problemas. Es el grupo más resuelto emocionalmente que he visto.
Ha pasado como un mes desde su estreno y se siente como que todo el mundo está hablando de ella, y gracias a la existencia del algoritmo, no he podido escapar desde antes de empezar a verla. La serie ha subido los estándares de mucha gente y, a pesar que hay personas que la etiquetan como propaganda, puede ser que nos enseñe a comunicarnos, decir lo que pensamos y ser mejores personas (¿?).

