#05 MAYO; hay tanto que todavía tiene que pasar
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Mayo es mi mes de comenzar de cero, de nuevo. Puertas se cierran y puertas se abren. Pero no es realmente empezar de cero, eso no tiene demasiado sentido; empezar de cero cada vez que algo termina. Si fuera así habría vivido mil vidas con tan solo 27 años.
Sigo viviendo mi vida, con diferentes oportunidades y habiéndome ido por el camino un poco más complicado pero que, eventualmente, sé que me va a llevar a lo que necesito.
Mayo siempre ha sido un mes de transición para mi. Algo entre el verano y el invierno, y que el último par de años no se ha sentido demasiado otoñal con todo el calor que está haciendo. Los cambios siempre me ponen un poco ansiosa, y este mes mi mandíbula ha sentido demasiado el cambio (tengo bruxismo), no saber necesariamente que va a pasar, como, cuando, y muchos etcéteras más.
Espero que esta transición sea buena, se que todavía me faltan cosas por hacer. Espero que esta transición del tauro a géminis sea buena y que la luna nueva que pasó traiga cositas buenas.
Atte.
El nuevo álbum de Gabriela Arcos que se siente demasiado cercano para ser cómodo. Más amor que desamor, relaciones que no funcionan y un corazón que pareciera que estará eternamente roto. Una amalgama de decepciones que se veían venir y salir al otro lado. Me lo lloré casi entero, las 10 canciones.
(Este miércoles la pueden ir a ver tocar al GAM-CityLab)
La Casa de los Espíritus
Me la ví en un día y sé que va a ser de mis series favoritas este año. Me la lloré casi entera.
Lo que más han dicho, al menos del libro, es que Isabel Allende no situó la historia en un país en particular (Chile) porque muchas historias que cuentan el libro y la serie son universales a toda latinoamérica. A pesar de eso, y creo que por obvias razones, la serie se siente muy propia chilena. Es inevitable pensar en todos los procesos por los que ha pasado el país. Es inevitable no ver al personaje de Pedro tercero (Nicolás Contreras) como una representación de Víctor Jara y tantos cantautores chilenos que tuvieron que salir del país. Es inevitable no pensar en nuestras propias historias familiares y como se pueden entrelazar con otras, los traumas familiares compartidos que muchas veces no conocemos hasta que crecemos, secretos familiares que de a poco se van develando.
Si hay algo que hace bien latinoamérica es el realismo mágico, ese que se mezcla tan fácilmente con la realidad para crear una nueva.
Éramos unos niños
Lo empecé hace poco y entiendo mucho por qué Patti Smith es quien es en la industria del arte. Siempre me acuerdo cuando vino a Chile y se pasó por mi universidad y no la fui a ver.
Me lo estoy leyendo de a poco, entre por falta de tiempo y porque no me lo quiero terminar demasiado rápido. Hace años que me sale en muchas partes. Es de esos libros que, además de servir como prop para fotos estéticas de Pinterest, sirven para entender como se vivía el arte y la literatura en los setentas y ochentas.
“Wuthering Heights”
Como dije en mis historias de Instagram, le pusieron demasiado color con el odio de esta película.
La dirección de Emerald Fennell siempre se me ha hecho hermosa. La idea del color rojo a lo largo de toda la cinematografía de esta película para demostrar la ira, la venganza y la pasión de ambos personajes.
Si hay algo que me he dado cuenta de los discursos que se dan en internet sobre las adaptaciones de películas, y que está un poco ligado a estas nuevas generaciones, es que se quiere que todo sea demasiado purista cuando no siempre es tan necesario. Está pasando lo mismo con La Odisea de Nolan que va a salir este año. Creo que se entiende que la película de Fennell es una fantasía de Wuthering Heights (yo no habiendo leído el libro todavía). Desde un principio la vi como si fuera un fanfic del libro.
Yo soy bien poco de hablar de cosas que no sean mi vida y las cosas que veo y leo por acá porque todavía estoy tratando de averiguar que quiero que sea esto, pero quiero destacar como evento del mes, la Slow Fashion Week.
Soy colaboradora de una revista digital de moda por lo que el sábado me tocó ir a cubrir el Slow Fashion, un desfile que celebra la moda chilena actual de marcas y diseñadores que quizás no son tan conocidos por el público general. El concepto de este año fue “Morphë” que busca mostrar la transformación de la ropa.
Encuentro que estas instancias son super importantes, sobre todo en una industria como la chilena que sigue siendo muy homogénea y espero que se sigan dando aun más.



